Capitulo 3
"El suicidio es la salida mas cobarde, sin embargo la más segura."
Solo quiero desaparecer... Sentia los mismos problemas que mis vidas pasadas, todo era lo mismo, y al parecer la misma solucion a todas ellas, esto se estaba volviendo una mala costumbre para todos nosotros los demonios.
Era muy tarde como para que una joven de mi aparentada edad estubiera sola rondado por las calles de España con tanto peligro que ronda hoy en dia, solo en las noticias aparecian miles de muertes y sin ningua persona detenida o algun sospechoso. Algo raro que nunca me ocurrio antes eran esos sentimientos tan amargos y herroneos que solo hacian que mi estadia en la tierra fuera mas miserable aun. Al llegar a escondidas a casa me percate de que estaban las luces encendidas, esperaba que alguno de ellos no estubiera levantado esperandome con un buen regaño o castigo, al entrar por la puerta principal me percate de que nadie habia notado mi ausencia, si no al contrario, una pequeña de largos cabellos se asoma detras de las faldas de mama, -pero que pequeña tan encantadora- dije incandome y estirando mi mano para poder tomar la de ella, muy preocupada la niña tomo mi mano como si estubiera obligada a hacerlo, -¿como es que te llamas?- -Lilith- dijo suabemente y con su mirada bien abajo y apretando mi dedo indice -¿pero de que temes Lilith?, no te voy a hacer daño- dije sosteniendo su menton y tratando de buscar su mirada, ella sonriendo me abrazo suavemente. Esa pequeña de coloradas mejillas ahora seria mi hermanastra pero a esa palabra solo le sobraban las ultimas cuatro letras, asi era como lo sentia, la tome de los brazos levantandola de el suelo arrecargandola en mis hombros llevandola a la habitacion mas calida y tanquila de toda la casa.
Entre en mi habitacion y me dispuse a descansar un poco, cerre mis ojos por un momento y alli podia escuchar claramente la voz de mi padre, y todo comienza a apreciarse como si estubiera frente a el, el olor a sangre y su textura estaban presentes alli mismo, mi padre me miraba fijamente y levantandose de su asiento y caminando hacia mi comenzo a decirme -
Has atravesado fronteras que impiden apreciar lo sublime del corazón humano. Te alejaste de casa y has morado en sus alas. En los arbustos crece la hiedra que envenena las copas y me envenena las manos. La boca lame sus frutos, absorbe lujuria, seducción, pecado. Sabes que es prohibido, y eso lo hace más excitante. Cómelo, sórbelo, ama su dulce aroma, mastica despiadadamente su pulpa, deja que su veneno te inunde; tu alma ya no tiene precio. Tu aliento ya no es el aliento de demonio- Todos estaban presentes, mis hermanos, Sebastian reia vulgarmente detras de todos ellos, y justo a su lado estaba Scarlet y Analia mirandome con desprecio y verguenza, papa extendio la mano yo trate de cogerla, y todos comenzaron a desaparecer, yo intentaba tomar la mano de mi padre pero este solo se dio la vuelta y desaparecio. Y alli es cuando el orden se disuelve entre las voces del mundo. La sabia melodía se hunde en un océano de incomprensión. Volteo al cielo y solo veo ángeles huyendo, volteo a la tierra y sólo veo muerte, hambre y vergüenza. Disimulo por no ensuciarme, porque ese hedor es fétido, fétido como azafranes nuevos, como incienso ofrecido a Dios en las iglesias.
Habri mis ojos, como si de una pesadilla se tratase, un susurro comenzo a recorrer por completo la casa, baje las escaleras, sin esperar que alguien estubiese alli, mi padre y mi madre, ahorcados a la entrada de la puerta, como si los demonios estubiesen presentes alli mismo, un grito se escucho de la habitacion donde Llilith se encontraba, al subir las escaleras la pequeña estaba tirada lejos de su cama...




